Mundo

El mundo se rinde ante la prueba de amor de Jesús

Millones de cristianos de diversas denominaciones religiosas expresan su agradecimiento al Salvador por haber derramado su sangre por la expiación de los pecados. Las tradiciones se mantienen vivas.


Decenas de filipinos se crucificaron y flagelaron en pueblos y aldeas de Filipinas para celebrar el Viernes Santo, con la creencia de que con ese sacrificio protegerán a sus familias de enfermedades. Uno de ellos, Sammy Mannansava, de 39 años, pide que le claven los pies y las manos al madero.

"Me clavo también los pies porque quiero realizar un sacrificio mayor para mi familia. Antes de hacerlo, estoy un poco nervioso, pero rezo mucho y eso me da fuerzas para olvidar el dolor", comenta.

 

Después de cinco minutos crucificado, con la cruz girando para mostrar su rostro a todo el mundo, los voluntarios lo bajan, le extraen los clavos y tratan de detener una ligera hemorragia.

Es el sexto año que se somete a este rito y se ha propuesto alcanzar las 25 crucifixiones consecutivas antes de dejar paso a la juventud.

 

Esta es una práctica de fuerte arraigo, sobre todo, entre las clases más humildes.

 


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542831
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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