Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809, el mismo día que Abraham Lincoln. Era el quinto de los seis hijos del matrimonio formado por Robert Darwin, un acomodado médico rural, y Susanna Wedgwood.
Tras embarcarse en el HMS Beagle y recorrer buena parte del mundo Darwin, sin una gran formación científica e instrumentos, formuló la teoría de la evolución de las especies.
En su libro, publicado en 1859, plantea que todas las formas de vida han evolucionado a través del tiempo mediante un proceso de selección natural, un cuestionamiento a la idea de que Dios había creado todas las formas de vida.
El momento clave en el desarrollo de sus ideas se produjo en las islas Galápagos, donde Darwin notó que cada isla tenía especies claramente relacionadas pero con importantes diferencias.
Cuando regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836, Darwin era ya famoso en los círculos científicos gracias a que el reverendo John Henslow había puesto a la disposición de éstos un panfleto con las cartas e informes enviados desde el Beagle.
Pero el libro que cimentó su fama no fue publicado hasta más de veinte años después.
"El origen de las especies por medio de la selección natural" causó una fuerte controversia, y Darwin fue atacado vehementemente por las iglesias cristianas.
Darwin planteaba que las especies evolucionaban mediante un proceso de selección natural. Los animales y plantas más fuertes sobrevivían y se reproducían, pasando sus características a nuevas generaciones. Gradualmente las especies iban cambiando.
La conclusión lógica de su libro era que el homo sapiens era otra especie animal, de manera que aún el ser humano podía haber evolucionado de los simios, minando así la idea de la creación del mundo por obra de Dios.
Hoy a casi doscientos años de haber presentado su novedosa teoría, la comunidad científica reconoce el talento, visión y valides de la teoría esbozada por Darwin.
Darwin era un hombre de campo sumamente atento, ávido de especímenes, que aprendía en el camino.
Sus mejores aptitudes para interpretar los fósiles fueron su intensa curiosidad, su talento para las observaciones minuciosas y su intuición que todo el mundo natural está conectado de alguna manera con todo los demás.