Los científicos estadounidenses Martin Chalfie y Roger Y. Tsien y el japonés Osamu Shimomura comparten este año el Premio Nobel de Química 2008 por descubrir la proteína verde fluorescente, un instrumento clave a la hora de hacer visibles procesos de la biomedicina.
Según destacó la Academia Real Sueca de las Ciencias de Estocolmo, esta proteína observada por primera vez en las medusas se ha convertido en una de las piezas claves de la biología y medicina contemporáneas.
Gracias a la fluorescente verde (GFP, por sus siglas en inglés), los científicos han logrado hacer visibles una serie de procesos que antes eran invisibles, como el desarrollo de células nerviosas en el cerebro o la propagación de las células cancerígenas.
Los tres galardonados fueron los primeros en descubrir la GFP, lo que ha llevado a una serie de desarrollos esenciales como, por ejemplo, la observación de las células que producen insulina en el páncreas de un embrión, o el deterioro de las células en los pacientes de Alzheimer.
El galardón está dotado un millón de euros y, como el resto de galardones Nobel, se entrega el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel.