Muchos pensaron que para esta fecha el Partido Demócrata ya estaría elaborando su estrategia para ganar la presidencia de los Estados Unidos.
Sin embargo, una reñida contienda electoral entre los senadores Hillary Clinton y Barack Obama ha paralizado todo.
Y los expertos ya pronostican que la decisión final quedará en manos de los llamados "superdelegados", porque el panorama no da señales que este martes 4 de marzo, uno de los dos aspirantes se lleve más del 60 por ciento de los delegados en disputa para llegar a los 2,025 que se necesitan para ganar la candidatura.
Dilema.
Esta situación preocupa dentro del partido, porque los ocurrido en la contienda no se esperaba.
Por lo regular, después del llamado "Supermartes" (que este año fue el 5 de febrero), ya un candidato tenía buena la candidatura amarrada con sus delegados.
Ahora tendría que ser una victoria arrolladora, en las primarias que quedan, de parte de cualquiera de los dos. Pero no hay visos de que eso ocurra.
Si los "superdelegados" tienen que decidir, se encontrarán con el dilema de seguir con la vieja tendencia o apoyar a la persona que ha revolucionado la contienda.
Lo seguro es que cualquiera que sea la decisión, quedará un número grande de electores que no verá a quien respaldaron aspirando a la Casa Blanca.
De cualquier lado que sea, de Obama o Clinton, son votantes que el próximo 4 de noviembre decidan apoyar al candidato republicano.