El Papa Juan Pablo II aceptó ayer la renuncia del acosado cardenal de Boston, Bernard Law, quien dimitió en medio de un escándalo de abuso sexual por parte de sacerdotes, en la peor crisis que haya estremecido a la Iglesia Católica en Estados Unidos.
"A todos aquéllos que sufrieron por mis faltas y mis errores, les pido disculpas y les ruego que me perdonen", dijo Law en una declaración emitida luego de reunirse con el Papa.
El cardenal había enfrentado diversos pedidos para que renunciara de sus propios sacerdotes y enojados parroquianos, tras revelarse que él y otros dirigentes de la Iglesia protegieron a clérigos acusados de abuso sexual infantil, cambiándolos de parroquia a parroquia sin alertar a los padres.
El Papa designó al obispo Richard Lennon como administrador especial para dirigir la Arquidiócesis de Boston, donde la crisis ha estado en ebullición en los últimos ocho meses.
Law también conversó toda esta semana con funcionarios del Vaticano sobre las planes para que su Arquidiócesis se declare en bancarrota a fin de poder lidiar con unas 450 demandas contra sacerdotes acusados de abusar sexualmente de niños.
Law no brindó indicios específicos sobre lo que hará tras su renuncia.
En tanto, la renuncia del cardenal de Boston, fue recibida con una mezcla de alivio y tristeza por los dos millones de católicos de Massachussets (noreste), al tiempo que algunas voces advierten que su partida no basta para sacar a la Iglesia de la crisis.