El papa Benedicto XVI le concedió un perdón por Navidad a su exmayordomo Paolo Gabriele, en una audiencia personal en la prisión donde cumplía condena por robar y filtrar documentos personales, en una de las más graves infracciones de seguridad del Vaticano en años recientes.
Después de 15 minutos de la reunión, Paolo Gabriele salió en libertad y regresó a su departamento de Ciudad del Vaticano, donde vive con su esposa y tres hijos.
La Santa Sede le dijo que no podía continuar trabajando ni viviendo en el Vaticano, pero que le iba a encontrar pronto vivienda y un empleo en otro lugar.
“Se trata de un gesto paternal hacia alguien con quien el papa compartió muchos años de su vida diaria”, afirmó una declaración emitida por la Secretaría de Estado del Vaticano.
El perdón concluye un capítulo doloroso y embarazoso para el Vaticano. Fue un escándalo sensacional al estilo de Hollywood, en el cual se expusieron luchas de poder, intrigas y acusaciones de corrupción y relaciones homosexuales en los más altos niveles de la Iglesia católica.
Gabriele, de 46 años, fue arrestado el 23 de mayo después que la policía del Vaticano descubrió lo que calificó de una “enorme” cantidad de documentos papales en su departamento del Vaticano. Gabriele fue condenado por robo agravado el 6 de octubre y cumplía una pena de 18 meses de prisión.