Reunión
- Creación
- La burocracia del Vaticano está organizada, según el documento de 1988 “Pastor Bonus”, que establece las tareas y jurisdicciones de congregaciones, consejos, tribunales y otras oficinas.
- Cambios
- El cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, que encabeza la comisión asesora del papa, dijo que la reforma planeada no se limitará a instrumentar cambios a uno que otro documento. Dijo que deben escribir algo diferente. Pero no va a tomar uno o dos meses.
- Transformación
- No se anticipan decisiones esta semana, y el papa ha advertido que las reformas tomarán tiempo.
- Encuentros
- A esta primera ronda de reuniones le seguirán otras aún sin fecha.
El papa Francisco inauguró ayer una reunión trascendental para reformar la Iglesia católica, aduciendo que desea una institución misionera con espíritu moderno que ofrezca esperanza a los pobres, los jóvenes y los enfermos, tal como lo hizo San Francisco.
El pontífice convocó a su Gabinete paralelo de ocho cardenales de distintas partes del mundo para tres días de discusiones con miras a reestructurar la burocracia del Vaticano e instrumentar otras reformas. La medida cumple con un mandato de los cardenales que lo eligieron papa de que involucrase a los líderes de las iglesias locales en la toma de decisiones sobre la Iglesia universal.
El mismo día del comienzo de la reunión, el periódico romano La Repubblicapublicó una larga entrevista con Francisco, la segunda en dos semanas. Para alguien que ha confesado aversión a las entrevistas, Francisco se ha mostrado notablemente accesible a responder preguntas sobre su fe y su visión de la Iglesia.
En la entrevista, Francisco denunció la naturaleza “vaticanocéntrica” de la administración de la Santa Sede y admitió que en el pasado, otros pontífices se han deleitado con la pompa del Vaticano y sus “cortesanos”.
El papa explicó además su afinidad con san Francisco, cuya tumba visitará el viernes durante una gira por Asís, la ciudad donde el santo predicó su evangelio de pobreza y solidaridad con los necesitados.
Francisco manifestó su anhelo de una Iglesia misionera como la que predicaba san Francisco: “Debemos dar esperanzas a los jóvenes, ayudar a los ancianos y abrirnos al futuro para propagar el amor”.
El papa agregó que en el Concilio Vaticano Segundo, la serie de reuniones de 1962-65 que modernizaron la Iglesia católica, prometieron esa apertura a los fieles de otras religiones y a los no creyentes, pero que desde entonces no ha habido progresos.
“Tengo la humildad y la ambición de hacerlo”, sentenció.
Aunque no se dio a conocer el temario de las reuniones, se sabe que ventilarán la reforma de la burocracia del Vaticano, una administración anticuada que es considerada ineficiente.
El escándalo por la revelación de documentos papales el año pasado puso de manifiesto las luchas intestinas y jurisdiccionales y movió a los cardenales que eligieron a Francisco a reclamar una amplia reforma.