En la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto internacional de El Bajío, en la localidad central de Silao, el Pontífice destacó la necesidad promover la esperanza, pues cambia la existencia concreta de cada hombre y mujer y genera un "compromiso concreto de caminar a un mundo mejor".
Condenó cualquier tipo de forma de violencia en la sociedad y dijo que pedirá a Dios y la Virgen de Guadalupe que bendiga al pueblo mexicano, pero sobre todo a aquellos que sufren resentimientos y diversas formas de violencia.