"La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad'', dijo el santo padre. ``No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química''.
Agregó que el problema debe ser atacado de raíz ``promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro''.
En su primer día completo de actividades en Brasil, Francisco viajó de uno de los santuarios más importantes de América Latina, la Basílica del Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, que él llamó un "santuario del sufrimiento humano''.