Una visita a Praga, una de las ciudades más bellas de Europa, parece imposible sin contemplar el perfil gótico del Puente de Carlos sobre el río Moldava, que celebra 650 años.
Quien visita la urbe bohemia sucumbe al encanto de esta obra arquitectónica, que regala hermosas vistas de la Ciudad Pequeña (Malá Strana), en el margen izquierdo del río, y cuyas casas de tejado rojo y estuco al gusto renacentista visten la colina que conduce al Castillo. Antes fue conocido como el Puente de Piedra.