Mundo

El regreso de Daniel Ortega

La elevada expectativa de la población sería uno de los problemas que podría enfrentar el nuevo gobierno.


LA CUARTA es la vencida. Ese quizás sea el lema del político y guerrillero nicaragüense Daniel Ortega. Tras 17 años fuera del poder, después de liderar una revolución socialista y años de diferencias ideológicas con partidos conservadores, hoy vuelve a la presidencia con un nuevo ímpetu para cambiar el rumbo de la nación más pobre de Centroamérica.
Este 10 de enero, Ortega asumirá el mando y unos quince jefes de Estado y de gobierno han confirmado su asistencia a las ceremonias de transmisión presidencial en Nicaragua.
El futuro presidente de Nicaragua no asumirá el poder en el edificio actual de la Casa Presidencial sino en el Centro de Convenciones Olof Palme.
Sencillo, controversial y popular. De esta forma lo ven sus rivales y allegados. Ortega fue, en su tiempo, el máximo representante del poder revolucionario en Nicaragua; hasta considerado el máximo enemigo de los intereses de Washington y símbolo del comunismo expansivo en el Istmo centroamericano.
El dirigente sandinista llegó por primera vez a la palestra pública en 1985 y tuvo que hacer frente a la guerrilla de la "Contra", financiada y apoyada por Estados Unidos, que acosó militarmente a esta república centroamericana.
Ortega fue el candidato del Frente Sandinista en las elecciones presidenciales de febrero de 1990 y perdió ante la opositora Violeta Barrios de Chamorro, a la que cedió el poder pacíficamente en abril de 1990.
En una reciente visita a Panamá, tras ganar las elecciones del pasado cinco de noviembre, Ortega definió varios temas de su política interna y externa. Argumentó que el gobierno estadounidense debería aprender a respetar a Latinoamérica a pesar del avance de la izquierda en la región.
"Independientemente de las diferencias ideológicas, así como Estados Unidos aprendió a cohabitar con China, aprendió a cohabitar con Vietnam, pues tiene que aprender a cohabitar con los países latinoamericanos", reclamó el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en una entrevista con la BBC.
El gobierno del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que activamente apoyó al rival liberal de Ortega en los comicios nicaragüenses, dijo que trabajaría de buena gana con el dirigente izquierdista siempre y cuando demostrara su compromiso con un futuro democrático para Nicaragua.
Muchos críticos de Ortega lo acusan de comportarse como un dictador. Algunos sandinistas que lo han desafiado han sido expulsados del partido. Sus oponentes lo acusan de manipulación política.
Al ser entrevistado por la corresponsal Lourde Heredia de BBC Mundo, Ortega no ocultó su pasado socialista.
"Yo soy sandinista, mi filosofía revolucionaria se origina en el cristianismo, Cristo fue mi primera inspiración, siempre lo dije, luego de conocer a Cristo como revolucionario, conocí a Sandino, conocí a Marx y a Lenin", acotó.
"Creo que el marxismo es un elemento que le puede dar respuesta a algunos de los problemas que encaramos en los días de hoy, otros elementos ya han caducado".
Ortega también indicó que la desigualdad social debe ser combatida en Nicaragua y que en los pasados 17 años en que los partidos de tendencia conservadora y liberal han dirigido ese país, sólo se ha empeorado la pobreza extrema.
"Mientras tengamos a pequeñas capas concentrando la riqueza y a inmensas masas en la extrema pobreza, en el desempleo, entonces no podemos hablar de democracia aún cuando estemos haciendo elecciones todos los días", advirtió Ortega.
El líder sandinista manifestó que en su país se están creando condiciones para que se cree una nueva cultura política "que nos lleve a los nicaragüenses a actuar con espíritu constructivo, poniendo en primer lugar a los pobres".


fecha edicion
old id
262443
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América