El Salvador quedó prácticamente con dos cortes supremas de justicia, una integrada por la Sala de lo Constitucional ampliada y la otra por 10 magistrados cuya elección fue anulada por esa dependencia en una acción que desencadenó una crisis institucional hace más de un mes.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, elegido por el Parlamento el 24 de abril pasado, Ovidio Bonilla, asumió sus funciones en sustitución de Belarmino Jaime, cuyo mandato de tres años terminó.
Jaime, quien desconoce a Bonilla y a los magistrados que le acompañan, le entregó la Presidencia de la corte a su colega Florentín Meléndez, en condición de “provisional”.