EVALUACIÓN DE LA SITUACIÓN
- El movimiento telúrico del miércoles, el más fuerte desde el terremoto del 4 de febrero de 1976 que dejó 25,000 muertos, fue sentido en 21 de los departamentos del país, a excepción de Petén, en el norte y fronterizo con México y Belice.
- Las humildes casas, construidas de adobe y láminas en las regiones más afectadas del noroeste de Guatemala, se vinieron al suelo por el violento sismo que también dejó 22 desaparecidos, 200 heridos, más de 1.2 millones de personas afectadas.
El terremoto de magnitud 7.2 que el miércoles azotó a Guatemala y mató al menos a 52 personas, alertó de nuevo al mundo sobre la situación de pobreza y desigualdad que padecen las comunidades rurales del noroeste del país, que luchan por levantarse y volver a la normalidad.
El gobierno del presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, asegura que su administración tiene recursos para hacer frente a la emergencia causada por el sismo.
No obstante, reconoce que la fase de reconstrucción “no será fácil”.
Países como Estados Unidos, Canadá, Taiwán, Venezuela, España, Colombia, México y Costa Rica, según Pérez Molina, le han ofrecido su colaboración ante la emergencia que vive el país centroamericano.
El primer cargamento de ayuda humanitaria para los damnificados fue despachado ayer por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), hacia las comunidades rurales de San Marcos y Quetzaltenango.
Estos departamentos, junto a los de Quiché, Sololá, Huehuetenango, Totonicapán y Retalhuleu, donde se concentra la mayor cantidad de población indígena y la pobreza y marginalidad del país, fueron declarados en “estado de calamidad” por Pérez Molina debido a los daños del devastador sismo.
La medida, que durará 30 días, y que prohíbe las concentraciones, espectáculos, el porte de armas de fuego y limita la locomoción, permitirá a las autoridades atender con más rapidez a los damnificados por el terremoto.
Según la Encuesta de Condiciones de Vida del 2011, elaborada por el estatal Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en esos departamentos los niveles de pobreza van desde el 53.73% en Quetzaltenango hasta el 77.47% en Sololá. El departamento de San Marcos, el más golpeado por el seísmo, según las cifras oficiales, tiene el 68.54% de pobreza, mientras que Totonicapán el 73.29, Quiché el 71.85, Huehuetenango el 60.50 y Retalhuleu, la zona del epicentro del terremoto, el 59.24%.