El Vaticano presentó el viernes un documento que les cierra definitivamente las puertas del sacerdocio a los homosexuales. Además, formula un llamado a los obispos diocesanos y a los rectores de los seminarios para que realicen test psicológicos a los candidatos al sacerdocio.
Con el título de Orientación para el uso de las competencias psicológicas en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio y presentado por la Congregación para la Educación Católica, el documento reitera que los homosexuales, incluso, los que se mantienen castos, no pueden ser curas, así como tampoco pueden serlo los heterosexuales que no saben controlar sus instintos sexuales.
"Si alguien muestra tendencias homosexuales fuertemente arraigadas, no puede ser admitido en un seminario", aseguró el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica.
"No porque cometa pecado, sino porque la homosexualidad es una desviación, una irregularidad, una herida para poder ejercer el sacerdocio, que consiste también en ser un padre espiritual y en saber relacionarse con los otros", agregó el purpurado, al explicar los fundamentos de la restricción.
Evaluar la orientación.
Después del estallido del escándalo por abusos sexuales de niños cometidos por sacerdotes en Estados Unidos, que significaron para la Iglesia Católica un terrible daño de imagen, así como el pago de millonarias indemnizaciones, el Vaticano ya había publicado en 2005, una nota que prácticamente les prohibía a los homosexuales el ingreso a los seminarios.
Ahora, la Santa Sede no sólo refirma su posición, sino que en el nuevo documento se muestra más categórica y advierte que "no basta cerciorarse de la capacidad de abstenerse del ejercicio de la genitalidad, sino que es necesario evaluar la orientación sexual".
"El camino formativo deberá ser interrumpido en caso de que el candidato, pese a su empeño, el sostén del psicólogo o la psicoterapia, continuara manifestando la incapacidad de enfrentar de manera realista, las graves situaciones de inmadurez, (fuertes dependencias afectivas, notable falta de libertad en las relaciones, excesiva rigidez de carácter, falta de lealtad, identidad sexual incierta, tendencias homosexuales fuertemente arraigadas)", indica el texto.
"Lo mismo debe valer en el caso en el cual resultara evidente la dificultad a vivir la castidad en el celibato, vivido como una obligación tan pesada que compromete el equilibrio afectivo-relacional", agrega el documento.
El Vaticano llama a los rectores de los seminarios a que recurran a psicólogos y utilicen tests mentales para evaluar si los candidatos al sacerdocio reúnen los requisitos exigidos, práctica que en verdad varias casas de formación ya utilizan, pero que jamás había sido formalmente auspiciada por un documento.
"Los errores de discernimiento en las vocaciones no son raros y muchas ineptitudes psíquicas, más o menos patológicas, se hacen manifiestas sólo después de la ordenación sacerdotal. El detectarlas a tiempo permitirá evitar muchos dramas", señala el documento.
También se manifiesta: "Aquellos que piden entrar al seminario y reflejan de modo más o menos acentuado, el malestar de una mentalidad emergente, caracterizada por el consumismo, por la inestabilidad en las relaciones familiares y demás, no pueden ingresar".