Medios internacionales como la BBC, analizan detenidamente el panorama político francés que hoy lleva a cabo la primera vuelta electoral.
El presidente Nicolas Sarkozy se la juega en este proceso electoral, y hay quienes señalan que no las tiene todas consigo, pero el electorado francés lo ha visto desafiante, enfrentando a los medios de comunicación - a los que llama “la izquierda del caviar parisino”- por haberlo declarado derrotado.
El mandatario francés, mantiene una porfiada fe en sí mismo y en el buen sentido de la mayoría silenciosa.
Mientras tanto, el candidato socialista, Françoise Hollande reiteró una y otra vez, ante los votantes la imagen de sí mismo que le agrada y que cree que le acarreará votos: la del francés común y corriente.
Hollande se propone como el socialista que se enfrentará a los mercados financieros, que estrujará a los ricos y que favorecerá el crecimiento por encima de la austeridad.
Preocupaciones.
El análisis electoral planteado por BBC, precisa que la principal línea de ataque de Sarkozy contra Hollande es advertir que el socialista se embarcará en una campaña sostenida de gastos.
Hollande contraataca con lo que declara ser la salvación del sueño francés, la protección del modo de vida de los franceses.
La dificultad de Sarkozy estriba en el estancamiento de la economía y en un desempleo que alcanza cerca del 10%.
Según el editor para Europa de la BBC, Gavin Hewitt, la campaña política se ha planteado ante el electorado francés con un aire de irrealidad.
“Ningún candidato habla de verdad acerca de la crisis de la deuda o de los recortes presupuestarios que, con toda seguridad, tendrán que venir”.
“Tampoco de los cambios al sistema de bienestar social que seguirán. Al parecer, la austeridad no consigue votos”.
De acuerdo con el analista, de BBC Mundo, lo que el electorado prefiere es atacar a los mercados financieros. Y a eso se han dedicado los candidatos.
La otra desilusión.
El otro mensaje que parece provenir de esta campaña política es una desilusión con la globalización y las instituciones supranacionales, como la Unión Europea.
Los franceses parecen compartir la idea de que el sistema ha fracasado en proteger sus empleos.
Según Hewitt “estas instituciones son vistas como el producto de una élite y la gente común y corriente no está convencida de que estén de su lado”.
Como sea, un cuarto del electorado francés está aún indeciso y Europa mira con algo más que interés hacia la jornada electoral francesa de hoy.
Emociones.
Por su parte en AP, se precisa que , Sarkozy, llegó al palacio presidencial del Elíseo con la esperanza y promesas de un cambio radical, pero hoy el mandatario francés encara una dura batalla contra nueve candidatos en unos comicios dominados por el temor.
La campaña electoral ha sido dominada por la nostalgia del pasado izquierdista y la ira de una derecha que ha visto incumplidas las promesas del mandatario. Francia está agobiada por la deuda soberana, unos gastos sociales insostenibles, perspectivas de crecimiento económico casi nulas.
Los inversionistas temen que Francia - sin importar quién gane, aunque especialmente si triunfa Hollande - camina hacia un rescate financiero si no recorta el gasto público y reforma su insostenible sistema de pensiones y otros generosos beneficios sociales.