Dieciséis agentes secretos y militares murieron en la emboscada guerrillera contra una misión conjunta que avanzaba en una operación contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el nordeste del vecino país sudamericano, informaron las autoridades.
Diez de las víctimas pertenecían al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y las otras seis al Ejército colombiano, según lo precisaron ambos organismos en un comunicado divulgado en Bogotá.
El comandante del Ejército Nacional, el general Mario Montoya, y el director del DAS, Andrés Peñate, indicaron a los medios de prensa que la emboscada fue cometida con una "carga explosiva" que los insurgentes activaron al paso del vehículo del Ejército ocupado por las víctimas.
La comisión se transportaba por Mesa Rica, aldea rural de la localidad de Hacarí, a unos 700 kilómetros de Bogotá y en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.
El monarca nepalí aseguró en un discurso televisado que "los poderes ejecutivos que manteníamos, los devuelvo al pueblo", y pidió a la oposición que le presente un candidato a jefe de Gobierno.
La alianza de partidos opositores considera que esa renuncia llega demasiado tarde y es insuficiente, pues no cumple su principal reclamación: convocar elecciones para una Asamblea constituyente.
En un comunicado conjunto tras la reunión de sus principales líderes, la oposición indicó que no formarán Gobierno a menos que el rey "acepte" sus peticiones y pidió a las fuerzas de seguridad que no repriman las movilizaciones de forma violenta.
Los partidos decidieron, en una reunión celebrada en la casa del líder del Congreso Nepalí, Girija Prasad Korala, continuar con las movilizaciones hasta que se cumplan "las demandas del pueblo" y el acuerdo programático que alcanzaron con la guerrilla maoísta.