Los socorristas alcanzaron la cumbre de un volcán que aún registraba erupciones en el centro de Japón e hicieron un hallazgo macabro: 31 muertos, bajo una gruesa capa de ceniza.
Cuatro de las víctimas fueron bajadas y su muerte quedó confirmada un día después de la gran erupción inicial en el monte Ontake, declaró Takehiko Furukoshi, funcionario de gestión de crisis. De las 27 víctimas restantes se dijo que presentaban falla cardiaca y pulmonar, expresión con la que las autoridades japonesas describen un cadáver hasta que lo examinan los médicos policiales.