La crisis de deuda de los Gobiernos europeos ya no asusta a los mercados financieros, pero tampoco terminará sino hasta que la economía regional comience a crecer nuevamente con fuerza y eso llevará un buen tiempo.
La economía de los 17 países que utilizan el euro ha retrocedido dos trimestres consecutivos, una definición común de la recesión, y los analistas prevén poco o ningún crecimiento hasta 2014.

Sin crecimiento, no habrá suficientes ingresos fiscales para ayudar a que países como Grecia, España y Portugal reduzcan sus déficit y frenen la expansión de sus deudas. El peso del endeudamiento como porcentaje de producción económica, una medida clave de salud fiscal, se ve peor día a día.
Las deudas combinadas de la eurozona representaron casi 93% del producto interno bruto de la región este año.


