Desesperado, un empresario español de la construcción afectado por la crisis, se convirtió en atracador de bancos con el propósito de sufragar sus deudas, antes de ser detenido por la Policía.
El empresario, un catalán de 52 años, asfixiado económicamente y al borde de la quiebra, fue detenido cuando se "disponía a cometer su quinto atraco", manifestó un comunicado de los Mossos d'Esquadra.
En su nuevo 'oficio', "siempre actuaba solo" y con "gran meticulosidad", desafiando a los investigadores, según la nota.
Sus cuatro atracos, cometidos entre el 5 de septiembre y el 23 de enero, le permitieron acumular un botín de 80 000 euros.
El empresario explicó a los policías "haber empezado a robar a causa de la situación precaria de su empresa para poder pagar sus deudas, que lo tenían asfixiado.