Los pequeños con sus padres llegaron a un salón del Hospital Integrado San Miguel Arcángel y llenaron de luz el lugar, pues en sus corazones estaba la esperanza de encontrar una solución a los problemas de salud de sus hijos.
La mayoría de los 18 niños tiene pie equinovaro, deformidades del tobillo y del pie, generalmente presentes al nacimiento, y otras malformaciones en sus extremidades. Se caracteriza por la posición anormal como concha y desviado hacia adentro.
A la derecha de la mesa principal, ocupada por médicos, miembros del club, y los organizadores, había un niño en una silla de ruedas roja, que llamaba la atención por su vivacidad y sonrisa permanente.
Su nombre de pila es Nelson. Tiene 7 años de edad y sufre de parálisis cerebral, pero a pesar de ello demuestra que Dios lo ha bendecido, pues ha sido sometido a numerosas operaciones desde pequeño que le ayudaron a "abrir las alas", porque Nelson estaba en posición fetal.
Ya no está así, puede sentarse y mover su mano derecha normalmente, aunque la izquierda le cuesta un poco más.
Saluda, da la mano, dice todo con su risa y también hace travesuras.
Todos los niños en el local estaban acompañados de sus padres, quienes los cargaban, enjugaban su llanto, en fin, se desvivían en atenciones.
Pero Nelson no. El estaba con Mary, una diminuta y joven mujer que labora en el Hogar del Niño Panameño de la Cruz Roja, ubicado en San Miguelito.
Ese es su hogar desde los seis meses de edad cuando llegó allí; hoy día Nelson tiene 7 años.
El Hogar del Niño Panameño cuida a pequeños abandonados o en riesgo social de 0 a 4 años de edad, muchos de los cuales han sido reubicados en hogares sustitutos, ya sea de parientes o dados en adopción a través de la dirección respectiva del MIDES.
La alegría que irradia Nelson se ve empañada porque a sus 7 años no ha encontrado un hogar que lo adopte.
Nelson no es el único en esta situación. El año pasado descubrimos a Doris, una niña de 10 años, que también fue abandonada en la Cruz Roja. Es sorda e invidente, vive en el Hogar Malambo, en Arraiján, y pese a su discapacidad se mueve libremente y está aprendiendo a comunicarse con sus manos, gracias a un novedoso sistema y a su maestra Laura.
Nelson y Doris son dos niños con discapacidad abandonados por sus padres genéticos, que no han logrado abrir corazones para adoptarlos y brindarles un verdadero hogar.
El Código de la Familia y el Menor señala en el artículo 297, numeral 1, entre otras disposiciones que los discapacitados sin apoyo familiar pueden ser adoptados.
Pero en los albergues regentados por el MIDES la mayoría de los pequeños no tiene problemas de discapacidad.
En Panamá, la Fundación Ofrece un Hogar promueve la adopción de los niños y brinda orientación. Sus teléfonos son: 227-0122 y 225 8440.
Todas las adopciones en Panamá son coordinadas a través de la dirección Nacional de Adopciones del MIDES.
Los aspirantes a padres adoptivos no pueden escoger a un niño determinado, pero establecer sus preferencias.
Hay tres niños discapacitados que han sido solicitados para adopción. Uno con ceguera, hidrocefalia y el otro con retardo.