La decisión de Maynard no estuvo libre de detractores. Algunos grupos religiosos y otros que se oponen a la eutanasia manifestaron su opinión en contra. Hasta el 31 de diciembre de 2013, más de 750 personas en Oregón habían utilizado la ley para morir. La edad promedio de los fallecidos es de 71 años y solo seis tenían menos de 35 años.
Los electores en Oregón aprobaron la ley para morir con dignidad en 1994 y la ratificaron en 1997 con un voto de 60% a favor y 40% en contra.
Otros cuatro estados -Washington, Montana, Vermont y Nuevo México- permiten a los enfermos terminales buscar ayuda.