La boliviana Gabriela Zapata, expareja del presidente Evo Morales, fue enviada a prisión acusada de supuesto enriquecimiento ilícito, en medio de una polémica por las dudas acerca de la existencia de un hijo de ambos.
En una audiencia cautelar, la juez Margot Pérez dispuso la detención preventiva de la empresaria en la cárcel de mujeres de Obrajes, en La Paz, informó el fiscal Edwin Blanco, a cargo de la investigación, según un comunicado del Ministerio Público.
Zapata es investigada por los supuestos delitos de "legitimación de ganancias ilícitas, enriquecimiento de particulares con afectación al Estado y uso indebido de influencias en grado de complicidad".
En la audiencia, la Fiscalía alegó que se ha evidenciado una actividad económica sospechosa superior a los $10,000 en cuentas bancarias de la mujer.
"Se esperaba que en la audiencia Zapata demuestre que esos ingresos son legales, pero no se ha presentado ningún elemento que acredite el fin lícito de todo el dinero que ella ha obtenido", indicó Blanco.
Añadió que se demostró que Zapata utilizaba la entidad para reuniones personales con empresarios extranjeros en complicidad con dos funcionarios de esa oficina gubernamental que también son investigados.