Soldados israelíes y palestinos armados se enfrentaron cuando una unidad de tanques israelíes entró en la ciudad de Gaza en la madrugada de ayer, informaron fuentes de la seguridad palestina y testigos.
Los tanques entraron en los barrios de Shujaiyá y Al Muntar, al este de la ciudad.
En Shujaiyá, el Ejército dinamitó la casa de un activista del movimiento fundamentalista islámico Hamas, según los testigos. La explosión causó daños en otras seis viviendas pero no hubo heridos.
El Ejército israelí señaló en un comunicado que la casa destruida pertenecía a Osama Hales, miembro del Hamas al que responsabilizaba de un ataque armado en Gaza que en noviembre de 2001 le costó la vida a una mujer.
Cuatro tanques y una excavadora israelíes efectuaron una breve incursión en el campo de refugiados de Al Mugazi, al sur de la ciudad, donde derribaron dos casas, según fuentes de la seguridad palestina.
Por otro lado, el fiscal general del Estado de Israel inculpó ayer a cuatro presuntos miembros de una célula del grupo palestino Hamas acusado de haber matado a 35 personas, mientras que un tribunal de Jerusalén condenó a un autor de un atentado suicida a 22 años de prisión.
Según la radio pública israelí, los cuatro miembros de la célula, todos arabo-israelíes de Jerusalén este, fueron notificados ante el tribunal del distrito de Jerusalén sobre sus actas de acusación.
Son acusados de estar implicados en varios atentados sangrientos, entre ellos el de la universidad hebraica de Jerusalén el 31 de julio (9 muertos), de haber comandado el atentado contra un café de Jerusalén en marzo (11 muertos) y participado en un atentado suicida cerca de Tel Aviv el 7 de mayo (15 muertos).
Wael Kassam, Wissam Abassi, Alaedin Abassi y Mohammed Odeh también están acusados de haber hecho explotar un camión que se incendió en Gelilot, el principal depósito de combustible de Israel. Pero el fuego fue inmediatamente controlado.
Los cuatro fueron detenidos a mediados de agosto cuando estaban en camino para cometer otro atentado, según la policía. Al mismo tiempo, el mismo tribunal de Jerusalén condenó a 22 años de prisión a un palestino que había intentado hacer explotar un café popular de Jerusalén el 7 de marzo, según la radio. El palestino, que cargaba con él 15 kg de explosivos, fue interceptado por los guardias del café. Su bomba no había explotado por una "falla técnica".