Annapolis debe concebirse como el punto de partida de una negociación acelerada e intensa que a más tardar en un año, o en su defecto antes del término de la administración Bush, en enero de 2009, alcance un acuerdo de paz, para que de una vez por todas se finiquite uno de los problemas internacionales más espinosos, heredados del siglo veinte.
Por otro lado, la premisa cardinal para el logro de un Tratado de paz entre Israel y los palestinos, no es otra que el reconocimiento judío, de que no podrá haber paz, mientras se mantenga la ocupación, ya que de lo contrario, ello incita a mantener la resistencia.
Para avanzar en el proceso de paz, hay que tomar como punto de partida los avances alcanzados en negociaciones anteriores.