El jefe de los inspectores de armas de la ONU, Hans Blix, se despide de su cargo con tristeza por no haber podido probar la ausencia de armas prohibidas en Irak, pero con el alivio de saber que no estaba en sus manos evitar la guerra.
Estos comentarios, y otros relacionados con su trabajo en la ONU, han sido formulados en los últimos días por el diplomático sueco, que ayer se despidió formalmente del secretario general del organismo mundial, Kofi Annan, para iniciar su jubilación.
Según ha comentado él mismo, una de sus satisfacciones es haber podido desarrollar su trabajo en medio de grandes presiones de los países aliados, críticas y contra-informes que ponían en duda la veracidad de los resultados obtenidos por su equipo.
Si bien Blix llegó a la presidencia de la Comisión para la Inspección, Vigilancia y Verificación (UNMOVIC) del desarme de Irak hacer tres años, su papel fue clave en el primer trimestre de 2003, cuando parecía que la guerra de Irak dependía de los informes de los inspectores.
“Nunca pensé que la guerra dependía de mí, ya que mi único papel era presentar los informes al Consejo para que este órgano decidiera”, afirmó hace unos días, durante su despedida de la prensa acreditada ante las Naciones Unidas.
De temperamento frío y buen humor, sus informes se caracterizaron por ofrecer un diagnóstico equilibrado de la situación, de manera que aportaban argumentos tanto a los países que estaban a favor del ataque, como a los que estaban en contra.
Así, en momentos clave aseguró que los inspectores no estaban encontrado armas prohibidas en Irak, aunque ello no significaba que no pudieran estar escondidas, o que las autoridades de Irak estaban ayudando en la búsqueda, pero que esta colaboración podía ser mayor.
Sólo al final del proceso, cuando la guerra ya era inevitable, trató de demorar el ataque pidiendo más tiempo para poder concluir su trabajo y demostrar que Irak carecía de armamento prohibido.
En una entrevista publicada la pasada semana en el británico “The Guardian”, Blix reveló que el Gobierno de George W. Bush presionó a sus inspectores para que redactaran informes desfavorables a Irak, y que varios “elementos” del Pentágono concertaron una “campaña de calumnias” contra él.
Blix, de 77 años, será sustituido a partir del 1 de julio al frente de la UNMOVIC por la persona que ha sido su mano derecha, el griego Demetrius Perricos, que hasta ahora ocupaba el cargo de vicepresidente de la Comisión.