El Gobierno brasileño envió tropas de la Fuerza Nacional de Seguridad Pública al estado de Espíritu Santo, en donde motines en tres presidios dejaron dos muertos, uno de los cuales fue decapitado, según fuentes oficiales.
Cerca de 70 agentes de este fuerza especial, integrada por miembros de cuerpos policiales de elite de todo el país y creada para actuar en operaciones puntuales, llegaron ayer a Vitoria, la capital de Espíritu Santo (sudeste).
El refuerzo, que llegará a un total de 300 agentes, fue solicitado por el propio gobierno regional de Espíritu Santo ante el agravamiento de la situación en tres presidios que están bajo el control de los presos.
Los 700 internos de la casa de detención de Vila Velha están amotinados desde el pasado miércoles y tiene en su poder a cuatro rehenes, en tanto que las rebeliones en la penitenciaría de seguridad máxima de Viana y en el presidio de Linares.
Estos tres motines ocurrieron simultáneamente a otros ocho registrados en Sao Paulo.