De acuerdo con el doctor Miguel De La Rosa, especialista en cardiología pediátrica, este moderno equipo permite realizar el diagnóstico de los problemas congénitos y adquiridos del corazón, incluso hacer diagnósticos en pacientes que aún se encuentren en el útero de la madre, es decir, durante el embarazo.
Además permite hacer estudios de ultrasonido del corazón, viendo este órgano desde la parte posterior, y de sus estructuras posteriores.
Estos estudios se hacen por endoscopía introduciendo un pequeño aparato de ultrasonido y examinando el corazón desde atrás.
El costo de este equipo es de unos 102 mil balboas, informó el especialista, un valor que a simple vista es alto, pero cuando se compara el costo versus los beneficios, bien vale la pena, más aun cuando los programas en cirugía cardiovascular son muy costosos, explica.
Este equipo, que se encuentra funcionando, realiza diariamente unos 12 estudios, procurando no sobre utilizarlo y seguir las normas internacionales de ecocardiografía que recomiendan no efectuar más de 10 estudios por día.
Con este aparato la institución efectúa un promedio de más de 200 estudios al mes, cada uno de estos con un costo en el mercado de entre 200 y 300 balboas.
A juicio del Dr. De La Rosa, disponer de este equipo en el Hospital Pediátrico constituye un gran avance en la medicina pediátrica, sobre todo porque abaratará hasta tres veces el costo de los estudios del corazón que realiza la CSS.
Anteriormente, el Complejo Hospitalario Metropolitano prestaba al Hospital Pediátrico un equipo y de esa manera se podía resolver el problema, pero había dificultades cuando el niño (paciente) no se podía trasladarse a ese centro, lo que los dejaba atados de manos.
De La Rosa señala que la mayoría de los pacientes hospitalizados en el Hospital Pediátrico tenían que viajar en ambulancias hasta el Complejo Metropolitano Hospitalario para después regresar, lo que elevaba los costos del programa.
Con este equipo se puede determinar el tamaño, la forma y el movimiento del músculo cardíaco. Este estudio también puede mostrar cómo funcionan las válvulas cardíacas, cómo circula la sangre por el corazón y suministrar información sobre las arterias.
La ecocardiografía emplea ondas sonoras de alta frecuencia que permiten obtener una imagen animada del corazón.
Estas se transmiten por el cuerpo por medio de un transductor, que es un aparato parecido a un micrófono. Las ondas sonoras rebotan del corazón y vuelven al transductor en forma de ecos. Los ecos se convierten en señales eléctricas que producen imágenes del corazón que pueden observarse en una pantalla de televisión.
La ecocardiografía utiliza ondas de ultrasonido para producir imágenes del corazón.
La ventaja es que el paciente no tiene que someterse a cirugía para examinar la condición de su corazón.
Se usa en pruebas preventivas o cuando se sospechan problemas en las arterias o en las válvulas.