Como sociedad debemos plantearnos cómo queremos que se desarrolle el sector energético. De todos los componentes de la actividad energética debemos decidir qué queremos que realice el sector estatal y qué el privado, teniendo en mente que el resultado del esquema que se escoja debe apuntar a desarrollar la más alta competitividad del país.
A la luz de la necesidad nacional de contar con un eficiente y muy amplio suministro de energía cabe preguntarse: ¿cómo asegurarnos de que el sector de la energía, que se vislumbra muy promisorio, sirva como motor del desarrollo nacional, con una amplia participación de la sociedad? ¿Qué estrategia nacional podría desarrollarse para que la explotación responsable de la energía renovable desencadenara la producción nacional en otras actividades económicas estratégicas para Panamá y que al mismo tiempo dinamizaran las economías locales?