Datos
- 20 millones de brasileños han dicho que votarán en blanco o nulo.
- 36% de la población ve con buenos ojos el trabajo realizado por la presidente Dilma Rousseff, pese al debilitamiento del PT.
La campaña electoral de Brasil se prepara para su etapa mediática. Dentro de 15 días, la propaganda de los partidos invadirá la televisión brasileña en horario gratuito y obligatorio. Pero es a partir de la fecha cuando los informativos abren la campaña de facto, siguiendo las agendas de los candidatos que concurrirán a los comicios de octubre.
Es ahora cuando los 20 millones de indecisos (de los 142,467,862 electores de este año) van a comenzar a flirtear con los candidatos a futuro presidente de Brasil.
Pero, mientras los programas no comienzan, la batalla electoral se concentra en la arena de los escándalos políticos.
La primera víctima del plomo cruzado fue Aecio Neves, del PSDB, con la polémica en torno a un aeropuerto construido a 6 kilómetros de una hacienda de su familia en la ciudad de Claudio (Estado de Minas Gerais.
La obra fue financiada con dinero público cuando Neves era gobernador.
El candidato argumentó que la terminal respondía a las necesidades de la comunidad y después admitió haber usado la pista, que aún no tenía la autorización de la Agencia Nacional de Aviación Civil para funcionar.
Otra de las víctimas la candidatura del PT con las denuncias hechas por la revista brasileña Veja sobre un supuesto blindaje en la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre la estatal Petrobras sobre la compraventa de la refinería americana Pasadena.
La publicación tuvo acceso al video de una conversación entre José Eduardo Barrocas (jefe de Petrobras en Brasilia), Bruno Ferreira (abogado de la compañía) y un hombre no identificado. Los tres hablan sobre una lista de preguntas que serían hechas a los ejecutivos de la petrolera por los integrantes de la CPI, interpretada como una forma de proteger a la presidenta Dilma Rousseff, que presidía el consejo de Administración de Petrobras en la época en la que el negocio se cerró, en 2006. La adquisición de la refinería sufrió fuertes pérdidas a la estatal. Según Veja, la conversación fue grabada el pasado 21 de mayo, un día antes de que el exdirector del área internacional, Néstor Cerveró, pieza clave del proceso, hablase ante la comisión.