Los años de guerra en Afganistán e Irak, y el pertrechamiento militar de unidades policiales en todo el país, han dejado a Estados Unidos con una escasez de balas a pesar del aumento de la producción, informó el diario The Washington Post.
El diario, que entrevistó a funcionarios policiales en diferentes regiones, indicó que numerosas fuerzas de seguridad han empezado a racionar las prácticas de tiro para sus agentes ante la dificultad que tienen las policías locales para reabastecerse de municiones.
"Antes de la guerra, el tiempo entre el pedido y la entrega (de munición) era de tres a cuatro meses, ahora es de seis meses a un año", declaró al diario James Gutshall, supervisor de suministros en la Jefatura de Policía del Condado Loudon, en Virginia.