A orillas del Amazonas, en las cercanías de la ciudad peruana de Iquitos, emerge el paraíso la Isla de los Monos, un lugar en el que siete especies distintas de estos primates han encontrado el refugio y los cuidados necesarios para perpetuarse en una frondosa selva.
Un pequeño claro de unas 250 hectáreas acoge desde hace doce años leoncitos, pichicos, tucanes, huapos negros, cotos aulladores, choros barrigudos y monos araña que, semidomesticados, se acercan al visitante apenas lo ven, trepan por su cuerpo y lo acompañan.
En el interior de la frondosa selva que rodea la Isla de los Monos, papayas, plataneros y plantas de cacao se elevan al cielo y ofrecen el alimento necesario a los primates, la mayoría todavía bebés, hasta que alcanzan la madurez y deciden "independizarse" de su familia adoptiva.
La mayoría de ellos ha llegado al refugio, ejemplo de turismo sostenible en la región peruana de Loreto, en el norte del país, por "donaciones" de ciudadanos que los han encontrado huérfanos.
"Muchos vienen con turistas que los traen tras encontrarlos solos y abandonados en ciudades o en mercados y, que al enterarse de la existencia de este centro de rescate deciden entregárnoslos", explicó su responsable, Gilberto Guerra, a medios españoles.