Tras la última operación a la que fue sometida la pequeña María Teresa Quiej Alvarez, una de las gemelas guatemaltecas que nacieron unidas por la cabeza, sólo queda esperar una nueva sonrisa de sus labios.
"Estoy impaciente por volver a verla sonreír", declaró a la prensa Cris Embleton, cofundadora de la organización "Healing the Children", que recaudó los fondos que han hecho posible el cuidado de María Teresa y de su hermana, María de Jesús, conocidas como "las Mariítas".
Ambas nacieron hace 22 meses en un pequeño pueblo guatemalteco unidas por la cabeza y su salud desde entonces ha estado llena de altibajos, incluida una operación de 23 horas en la que ambas fueron separadas en pasado agosto.
La operación del viernes fue el último reto para María Teresa, la de salud más frágil desde que fueron separadas. María Teresa se encuentra ahora en situación estable tras serle sustituida una válvula de drenaje en su cabeza que evita el aumento del fluido cefalorraquídeo.
Esta parte de la operación estaba prevista después de que la válvula se viera contaminada por una bacteria tras la meningitis sufrida por la niña hace unas semanas y que casi le costó la vida. Además, los doctores que atienden a la gemela en el hospital infantil Mattel del centro médico UCLA implantaron un tubo en su estómago para servirle de apoyo en su alimentación.
Rusia se comprometió a concluir "a tiempo" las negociaciones sobre un acuerdo de readmisión de ilegales, mientras que los Quince prometieron "usar mejor la flexibilidad que pueda ofrecer el acuerdo de Schengen".