La interesante y prometedora investigación de nuevos medicamentos naturales en los bosques tropicales y en los arrecifes coralinos es una importante iniciativa que podría, en un futuro no muy lejano, contribuir a aliviar serios problemas de salud en el mundo entero; sin embargo, el proceso para elaborar medicinas a partir de productos naturales es largo y costoso.
En Panamá, el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT) realiza los análisis en busca de medicamentos. El proceso es parte de un proyecto de Grupos Internacionales Cooperativos de la Biodiversidad (ICBG, por sus siglas en inglés).
Entre el grupo de investigadores está el químico Roger Linington, quien tiene a cargo un equipo que se dedica a realizar la recolección de algas marinas que sean activas contra enfermedades tropicales principalmente la malaria. La identificación y la purificación de sustancias activas de algas no es fácil, porque tienen un período de duración entre seis meses y un año.
De acuerdo con Linington, su primera responsabilidad es obtener extractos crudos de algas marinas que sean activos contra las enfermedades tropicales para luego realizar la purificación y elucidación estructural de los ingredientes responsables de la actividad.
Luego de extraer los compuestos de las algas son transferidos a los biólogos, quienes están a cargo de probar si un compuesto es activo o inactivo frente a los diferentes parásitos, entre ellos Plasmodium falciparum que causa la malaria, dijo el investigador. El ecosistema marino está bajo el microscopio de los biólogos de INDICASAT por la rica biodiversidad de nuestra área tropical, pues varias de las drogas desarrolladas por otros grupos de investigación y que ahora mismo están en etapa avanzada de estudio y en espera de ser aprobada por la FDA en los Estados Unidos, son derivadas de organismos marinos.
Las especies recolectadas llegan al laboratorio de química en donde se inicia el proceso de preparación de los extractos y fracciones que serán enviadas para probarse en los diferentes ensayos biológicos. Primero, los parásitos deben crecer en medio de cultivo especial, y en el caso particular de la malaria, se extrae la sangre de pacientes sanos con el objetivo de purificar los glóbulos rojos, que luego se infectan con los parásitos. Posteriormente estos parásitos crecen a una temperatura de 37°C y son observados a diario por los investigadores.
El biólogo José González, de la Unidad de Descubrimiento de Drogas de INDICASAT, señaló que el cultivo del parásito causante de la malaria requiere una mezcla de gas que contiene 5% de Oxígeno, 5% de Dióxido de carbono y 90% de Nitrógeno, ya que ellos crecen a una baja tensión de oxígeno. Posteriormente, los parásitos son co-incubados con diferentes diluciones de los extractos de corales o algas y después de un período de 48 horas se evalúa si estos presentan actividad contra el parásito.
El proceso se realiza dentro de una cámara estéril con un flujo de aire y filtro especial, para garantizar que el experimento brinde resultados correctos y evitar la contaminación con agentes externos.
Según González, hasta la fecha los análisis de muestras realizados en el laboratorio indican que los productos marinos son más activos en malaria que las plantas, y una muestra son los extractos de corales.
No obstante, la Unidad de Descubrimiento de Drogas en conjunto con el equipo de química no se detiene y trabajan en el proceso de purificar más compuestos en el caso de algas y corales, así como otros trabajos pendientes.
Los biólogos de INDICASAT han tenido éxito guiando la purificación de compuestos más activos, novedosos e interesantes contra la malaria que hay en las plantas marinas, pero no ocurre con otros ensayos para enfermedades como leishmaniasis en donde ha sido más productivo purificar compuestos de plantas. Los países desarrollados utilizan ensayos radioactivos en sus investigaciones de purificar compuestos a partir de productos naturales, mientras que Panamá ha desarrollado su propio método, el cual está lejos de la radiactividad por lo peligrosa y costosa que resulta.
En INDICASAT se investiga a través de ensayos basados en la fluorescencia emitida por un fluorocromo que se intercala en la doble cadena del ADN del parásito, mediante la cual se puede conocer si una muestra es activa en contra del parásito. Las algas tienen un alto contenido de carbohidratos, proteínas, vitaminas y especialmente minerales ( hasta un 30% por volumen ).
Comparadas con los productos lácteos, las algas proveen hasta un 10% más de hierro y calcio. En las civilizaciones orientales tradicionalmente se ha reconocido la importancia de las algas como alimento para fortalecer la sangre, el corazón y el sistema circulatorio. Pero no sólo es conocida y reconocida su faceta alimenticia, también se ha comprobado que tienen efectos antibacteriales, antivirales y anticancerosos. Se ha descubierto que varios tipos de algas reducen los niveles de colesterol en la sangre, previniendo la hipertensión y arteriosclerosis, mejorando el metabolismo de grasas. Además contienen anticoagulantes sanguíneos, similares a la heparina, el anticoagulante natural de la sangre.
La malaria es la enfermedad parasitaria más impactante en salud pública y causa de 2 a 3 millones de muertes al año.
El proyecto ICBG es financiado en gran medida por el Instituto Nacional de Salud (NIH) de los Estados Unidos.
Las tres líneas celulares de cáncer son: pulmón, cerebro y mama.
La elucidación estructural de una sustancia orgánica siempre comenzará con síntesis o aislamiento de " un producto puro".