El "espía nuclear" Mordejai Vanunu, que recuperó su libertad después de pasar 18 años en la cárcel, protestó ayer por las limitaciones a que está sometido y pidió al Tribunal Superior de Justicia que se le permita marcharse de Israel.
Vanunu, que terminó de cumplir su condena en abril pasado, fue representado por la Asociación Israelí de Derechos Civiles, cuyos abogados sostienen ante los jueces que, en contra de la opinión del Gobierno, no representa ningún peligro para el país.
El técnico que en 1986 reveló a un diario de Londres informaciones y fotografías del reactor atómico israelí en la localidad de Dimona, en el cual había trabajado durante 11 años, tiene prohibido salir del país y hablar con periodistas extranjeros, entre otras limitaciones.
Vanunu aseguró en una última entrevista concedida a la prensa británica en su actual domicilio, en la Iglesia Anglicana de Jerusalén, que "no tiene ningún secreto más" y que no se siente "un traidor" pues su revelación al diario Sunday Times sólo tuvo por objeto "evitar un holocausto" en Oriente Medio.
Los magistrados de la Suprema Corte tendrán que determinar si son justificadas las restricciones que se le impusieron y que limitan sus libertades individuales después cumplir con el castigo.
El "espía nuclear", apresado por los Servicios Secretos (Mosad) de Israel con la colaboración de la agente "Cindy", una mujer que lo sedujo en Londres y le prometió "un fin de semana inolvidable en Roma", fue apadrinado desde entonces como objetor de conciencia por diversas organizaciones y propuesto para el Nobel de la Paz.
Las revelaciones que hizo Vanunu sobre el reactor de Dimona, permitieron a los expertos calcular que este país cuenta con 100 o 200 artefactos atómicos en sus arsenales, su principal arma de disuasión.