El presidente de EE.UU., George W. Bush, declaró zona catastrófica el área suroeste del estado de Kansas afectada por un gigantesco tornado que se cobró la vida de al menos 10 personas.
Ocho de los casos mortales se registraron en la localidad de Greensburg, y otros dos en distintas partes del estado.
Además de las tormentas en Kansas, también se registraron condiciones meteorológicas adversas en otros estados de la región central de EE.UU. como Oklahoma.