La administración de Irak dirigida por Estados Unidos anunció ayer la creación de una corte especial para enjuiciar a los delincuentes más peligrosos del país y dijo que expulsará del sistema judicial a todos los funcionarios vinculados con Sadam Hussein.
Paul Bremer, el principal funcionario estadounidense en Irak, dijo que la nueva Corte Penal Central procesará a seguidores de Hussein que han cometido delitos contra las fuerzas de ocupación de Estados Unidos y Gran Bretaña.
“Una de las razones principales para establecer esta Corte es que podremos enjuiciar a personas, en particular a dirigentes baasistas (del partido Baas de Hussein) que han cometido delitos contra la coalición y están tratando de desestabilizar la situación, y podamos hacerlo rápidamente”, dijo Bremer.
Mientras tanto, casi 400 iraquíes fueron detenidos en el marco de la operación “Escorpión del desierto” contra partidarios del derrocado régimen iraquí.
“En Kirkuk y Tikrit, las fuerzas de la coalición efectuaron 36 ataques y detuvieron a 215 personas y en la región de Bagdad llevaron a cabo 11 ataques y detuvieron a 156 personas”, declaró la sargento Mayra O’Neil.
Las tropas estadounidenses en Irak han puesto en libertad a más de 11,000 presos de guerra iraquíes, pero aún retienen a otros 2,050, informó ayer, el Departamento de Defensa de EU.
Según un portavoz del Pentágono, el comandante Chris Isleib, las cifras no incluyen a los detenidos en la reciente "Operación Escorpión del Desierto".
La mayor parte de los detenidos son delincuentes comunes, explicó el portavoz, y sólo 380 están considerados verdaderos "presos de guerra enemigos".
La mayor parte de los prisioneros están internados cerca de la localidad de Umm al Qasr, en el sur del país, en un centro construido por las tropas británicas y que entregaron a las estadounidenses el pasado abril.
Otros se encuentran internados en varias cárceles en el área de Bagdad. En concreto, se está ampliando la capacidad de una de ellas, que ahora puede alojar a 300 detenidos, para que pueda albergar a unos 5,000.
Además, un soldado estadounidense murió ayer baleado en la espalda por un francotirador mientras patrullaba las calles de la caótica capital de Irak, en la más reciente de una serie de emboscadas mortales contra las tropas norteamericanas.
Tras el disparo del francotirador y dos misteriosas explosiones en la ciudad, tropas estadounidenses fuertemente armadas recorrieron el centro de Bagdad, allanando casas y cerrando caminos.