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- El diputado Nelson Pellegrino, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, calificó de “gravísimas” las denuncias.
- “En caso de que se confirme que la presidenta Dilma (Rousseff) fue espiada, tenemos un episodio inaceptable de violación a la soberanía nacional'', dijo Pellegrino a periodistas.Agregó que “por lo que sabemos, Estados Unidos no acepta ningún tipo de acuerdo que preserve la privacidad de personas comunes y de autoridades. Ellos se consideran legalmente amparados y esta postura es inadmisible''. En agosto, en una visita a Brasilia, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, evitó responder a preguntas de la prensa brasileña sobre si su país dejaría de espiar a la nación sudamericana y aseguró que el espionaje cuenta con el respaldo de los tres poderes del Estado estadounidense y que ha servido para evitar ataques terroristas en todo el mundo.
La Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) espió directamente a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y al de México, Enrique Peña Nieto, según documentos de Edward Snowden difundidos por el canal de televisión Globo.
En el caso de Peña Nieto, el espionaje electrónico se hizo en la época en que era candidato a la presidencia, continuó después de que ganó las elecciones de 2012 y permitió a la NSA saber los nombres de algunos ministros con anterioridad a su nombramiento oficial.
Los documentos fueron entregados por el extécnico de la CIA Edward Snowden al periodista Glenn Greenwald, del diario británico The Guardian, que reside en Río de Janeiro y cuyo novio, el brasileño David Miranda, fue retenido en Londres por la policía británica hace 15 días, lo que generó un incidente entre Brasil y el Reino Unido.
Según el reportaje de Globo, los sistemas utilizados por la NSA le permitieron a los servicios de inteligencia de Estados Unidos conocer el contenido de conversaciones telefónicas y correos electrónicos intercambiados por la presidenta Dilma Rousseff con decenas de asesores.
No obstante, en el caso de Brasil, no relevan el contenido de la información a la que se tuvo acceso.
La presidenta brasileña fue informada sobre esta nueva denuncia y convocó a una reunión de emergencia a su ministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, quien dijo que Brasil pedirá “nuevas explicaciones” a Estados Unidos por lo que calificó de “inaceptable violación de la soberanía”.
Tras las primeras revelaciones, Brasil y Estados Unidos acordaron iniciar un “diálogo bilateral” sobre asuntos de espionaje, que la semana pasada llevó al ministro Cardoso a Washington para conocer el alcance de la actuación de los servicios estadounidenses en su país.
Cardoso se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, con la asesora de asuntos contra terrorismo, Lisa Mónaco, y con el jefe del Departamento de Justicia, Eric Holder, pero según dijo tras esa visita, las explicaciones aún no son “suficientes”.
En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, se encontró con el embajador estadounidense Thomas Shannon, quien fue convocado a dar explicaciones sobre las revelaciones.
Ninguna de las partes hizo declaraciones públicas después de las reuniones en Brasilia.