Estados Unidos se convirtió ayer oficialmente en el 190 Estado miembro de la UNESCO, Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que abandonó hace 19 años y donde financiará a partir de ahora el 22% del presupuesto.
El secretario de Educación de EU, Rod Paige, evocó ayer las prioridades de su país para luchar contra el terrorismo, las guerras, el SIDA y la pobreza, esencialmente educativas, como ya destacó Laura Bush en su intervención del lunes.
En el que fue el primer discurso oficial de un representante estadounidense tras su retorno a la UNESCO, el secretario de Educación recalcó "el papel decisivo" de la organización en materia de educación para todos, "un arma vital en la lucha contra el odio y el terrorismo que produce".
Estimó, asimismo, que con el retorno de su país y bajo el mandato del actual director general, el japonés Koichiro Matsuura, la UNESCO se encuentra "en mucho mejores condiciones para alcanzar sus objetivos" que hace 19 años, cuando EU la abandonó.
"También queremos compartir los esfuerzos de la UNESCO para impulsar la libertad de expresión y de prensa, bases sobre las que nuestro país fue fundado", agregó. Los "cuatro dominios clave" en los que Washington espera obtener resultados son la alfabetización universal, la educación de calidad -con especial hincapié "en la tolerancia y la verdad"-, la educación "en situaciones de pos-conflicto", como en Afganistán e Irak, y la educación sobre el SIDA, "la mejor manera de erradicar" esta enfermedad.
Paige recordó que la declaración de aceptación, firmada por el Secretario de Estado Colin Powell, del Acta Constituyente de la UNESCO, que se conserva en los archivos del ministerio de Asuntos Exteriores británico, fue depositada ayer en Londres.
Concluyó su discurso con un aplaudido "Estados Unidos está muy feliz de retornar a la UNESCO". El presidente estadounidense Ronald Reagan sacó a su país de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en protesta contra el Nuevo Orden Mundial de la Información y la gestión de su entonces máximo responsable, el senegalés Amadou Mathar M"Bow.
Los representantes de una treintena de países, entre ellos México, Chile, Nicaragua, Bolivia, Francia e Israel intervinieron también ayer ante el pleno de la Conferencia General. La 32 sesión del máximo órgano de la UNESCO, que se reúne cada dos años, concluirá el próximo 17 de octubre.
Cinco jefes de Estado, entre ellos el de Perú, Alejandro Toledo, el de Francia, Jacques Chirac, ambos el 14 de octubre, y unos 300 ministros de Educación o de Cultura, intervendrán ante el pleno. También elegirán a los nuevos miembros del Consejo Ejecutivo, que cada dos años renueva parcialmente a sus 58 integrantes.
Un proyecto de Convenio para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial; un proyecto de Declaración sobre la Destrucción Intencional del Patrimonio Cultural; la eventual elaboración de un instrumento normativo sobre la diversidad cultural; la promoción del multilinguismo en internet y del acceso universal al ciberespacio y la preservación del patrimonio digital centrarán los debates de cultura y comunicación. Otros temas importantes de esta 32 sesión serán la propuesta de elaboración de un Convenio Internacional sobre el Dopaje en el Deporte y un texto internacional sobre bioética.