La ayuda rusa al programa atómico iraní es el principal escollo de la próxima cumbre de San Petersburgo entre Estados Unidos y Rusia, sobre todo tras conocerse ayer presuntos planes de un ataque a Irán desde el Cáucaso ex soviético. El diario ruso "Nezavísimaya Gazeta" avivó ayer los roces al revelar un supuesto pacto de EU con Azerbaiyán y Georgia para abrir en el Cáucaso un segundo frente de cara a una eventual invasión de Irán desde Irak.
El supuesto plan, revelado por fuentes diplomáticas y desmentido ya por todos los gobiernos interesados, menos el ruso, contempla el uso de los territorios de Azerbaiyán y Georgia como puntos de apoyo logístico y base de tropas especiales para esa invasión.
Tras curar las heridas causadas por la guerra de Irak y con pleno consenso en materia de seguridad estratégica, tanto Moscú como Washington en las ultimas horas coincidieron en que las mayores divergencias están en la asistencia rusa al desarrollo nuclear a Irán.
La prensa opinó que, en la cumbre informal ruso-norteamericana del domingo en San Petersburgo, Washington de nuevo pondrá a prueba la amistad de Moscú al exigirle que abandone su cooperación con Teherán, al que acusa de tratar de fabricar bombas atómicas, radicalizar Irak y apoyar a grupos terroristas internacionales. Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, dijo que el presidente George W. Bush insistirá a su colega ruso, Vladimir Putin, en que "cese toda cooperación nuclear con Irán".