Un estudio desarrollado en modelos animales por el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra (norte de España) concluye que "el estrés crónico suave es un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer".
Los resultados del trabajo, publicado en la revista científica Journal of Alzheimers Disease, indican que el desarrollo del alzhéimer de tipo esporádico -un 95% de los casos- está asociado a diferentes factores de riesgo, genéticos y ambientales, y si bien el principal es el envejecimiento, el estrés crónico también aparece relacionado con esa enfermedad.
El estudio utilizó ratones jóvenes con alzhéimer inducido y tras someterles a un protocolo de estrés crónico de seis semanas, se observó que estos animales presentaban una pérdida de memoria severa y un aumento significativo de los dos principales marcadores del alzhéimer, el péptido beta-amiloide y la proteína Tau fosforialda.