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Estrés, enemigo del sexo

Podría provocar disfunción eréctil, aversión sexual y otros, lo que puede agravarse si no se busca ayuda.


A nte la presencia continua y reiterada de eventos estresantes (sociales, económicos, psicológicos, tóxicos y ambientales), el buen sexo puede verse afectado, produciendo disfunciones sexuales por distintos mecanismos.

Es así, que tanto los varones como las mujeres, pueden presentar dificultades para obtener una adecuada respuesta sexual.

Algunas de las disfunciones sexuales más frecuentes que son producidas por la reacción del organismo ante las situaciones estresantes etán: el deseo sexual hipoactivo o inhibido, disfunción eréctil, eyaculación precoz secundaria o adquirida, dispareunia (coito doloroso) y aversión sexual.

 

Así mismo, una situación sexual puede convertirse o ser evaluada como estresante por múltiples razones, entre ellas, el temor al fracaso, excesivas exigencias sexuales, conflictos de pareja, miedo al embarazo o a la transmisión sexual de enfermedades, ansiedad, incapacidad para disfrutar de las sensaciones eróticas o preocupación obsesiva por lograr un rendimiento sexual adecuado.

Estar observándose constantemente y no centrarse en disfrutar de la relación, junto con la ansiedad que acompaña a esta situación pueden provocar la aparición de disfunciones y trastornos sexuales y agravar los existentes.

En general, las primeras relaciones sexuales coitales se suelen vivir como estresantes, en especial por el posible desequilibrio entre las demandas de la situación y la percepción de los propios recursos, o como consecuencia de una inadecuada educación sexual que hace que las relaciones sexuales se perciban de forma negativa culpando a todo lo relacionado con el sexo, por lo que cargan de ansiedad y culpa facilitando el desarrollo de problemas.

 

A esto se debe que, actualmente, no es raro encontrar uno o dos casos diarios de personas que acuden a consultas por dificultades para obtener una adecuada respuesta sexual y tras un breve análisis que está totalmente relacionado con una situación de estrés cotidiano o alguna experiencia sexual convertida en estresante.

Respecto al tema, los expertos dicen que el estrés no es una enfermedad, es un proceso adaptativo y está claro que no nos hemos adaptado, vivir la sexualidad ahí en medio de ese caos social que es lo cotidiano, se hace casi imposible a menos que sepamos buscarnos recursos eróticos que nos ayuden a usar el sexo como una vía de descanso y no como esa otra competición en la que nos hemos embarcado, sobre todo los hombres, pues en este sentido, la mujer es más relajada. Pretender vivir un día “normal” como el expuesto y terminarlo con una escena de sexo “fuerte” es otra de esas locuras que estresan en vez de relajarnos.

Recomendaciones.
Para disfrutar del buen sexo y eliminar el estrés, apague la tele, llene la bañera y métanse los dos y a masajearse un rato, acariciénse, cuenten tres tonterías de las sufridas durante el día y si se incluye un orgasmo manual bien y si no también. ¡Verán los resultados...!

 

Otro buen recurso para cuando el piso es pequeñito, es jugarse una partidita al “poker-strip”. Para darle un poco de morbo se empieza bien vestido, para que haya muchas prendas que quitar... pues en bikini se pierde el entusiasmo. La verdad es que la imaginación en este sentido es muy importante. ¡Suerte!


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480872
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América