Un grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), ha centrado su mirada en el área de Gamboa, específicamente en Cerro Pelado, localizado en la Cuenca del Canal de Panamá, donde se pretende cuantificar el flujo de carbono de un bosque tropical húmedo.
El objetivo de estas investigaciones es evaluar el intercambio neto de Dióxido de Carbono (CO2) e Hidrógeno (H2O) en el corazón de este exuberante bosque tropical panameño, además del análisis de estos componentes en la planta y suelo.
Gamboa, ubicada dentro del Parque Nacional Soberanía, a sólo 30 minutos de la ciudad, en la costa del Pacífico, es el área propicia para desarrollar este proyecto, pues de acuerdo con los expertos es un lugar donde se concentran los mayores niveles de carbono.
El ingeniero José Fábrega, coordinador del Centro de Investigaciones Hidráulicas e Hidrotécnicas de la UTP, señaló que dentro de estas 750 hectáreas de terreno, científicos nacionales como extranjeros, podrán realizar mediciones más exactas del flujo de carbono.
Y es que el bosque tropical, en el área de la Cuenca del Canal de Panamá, se ha convertido en una fuente importante de emisiones de carbono, por lo que ya se encuentra instalada una torre meteorológica de 40 metros de altura.
Informaciones internacionales señalan que en los bosques se produce el 80% de este intercambio, puesto que los bosques del mundo no sólo absorben carbono, sino que también lo liberan.
Por su parte, el ingeniero Eric Ballester, director del Centro de Investigaciones Hidráulicas e Hidrotécnicas de la UTP, manifestó que el carbono almacenado en el suelo y en los residuos vegetales de los ecosistemas forestales constituye una parte importante de las reservas totales de carbono.
Debido a ello, y a las grandes concentraciones de agua en el área de Gamboa, se busca crear un laboratorio científico, que ayude a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), a tener pronósticos o volúmenes de agua cuantificables en la zona, explicó Ballester.
No obstante, las variaciones en la concentración de gases atmosféricos debidas a la actividad humana están afectando al ciclo del carbono.
La concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado en todo el mundo de 280 partes por millón (ppm), antes de la revolución industrial a 370 ppm en 2000, y también se ha incrementado el índice de fijación de nitrógeno en los bosques situados en las regiones industriales.