El ministro británico para el Medio Ambiente, David Miliband, estudia un plan por el que se daría a cada ciudadano del Reino Unido una "tarjeta de crédito de C02" como parte de la lucha contra el cambio climático, según informa "The Times".
El ciudadano podría usar la tarjeta para comprar electricidad, gas o gasolina, y el objetivo es convencer al ciudadano de la conveniencia de ahorrar energía en beneficio del planeta A cada persona se le adjudicaría un límite, y si no llegase a él, se le devolvería dinero mientras que si se sobrepasa, derrochando energía, tendría que comprar puntos a otros individuos que no lo hubiesen alcanzado.