Una de las pocas adolescentes que escapó de manos de extremistas islámicos que secuestraron a más de 300 jóvenes estudiantes en Nigeria dijo ayer que “no podía expresar con palabras lo aterrador” que fue el secuestro y agregó que estaba demasiado asustada para regresar a la escuela.
La estudiante de ciencias Sarah Lawan, de 19 años, indicó que más muchachas podían haberse escapado, pero que temían que sus captores les disparasen.
Lawan habló en idioma hausa en una entrevista telefónica desde Chibok, donde vive con su familia y el sitio del secuestro masivo en el norte de Nigeria.
“Me duele que mis otras compañeras no se atrevieron a escapar conmigo”, mencionó. “Ahora yo lloro cada vez que me cruzo con sus padres y les veo llorar cuando me ven”.
La Policía dice que 53 estudiantes han escapado y que los secuestradores han amenazado con vender a esclavistas al resto de las jóvenes.