Miles de estudiantes que marcharon por las más importantes ciudades de Chile en demanda de mayores recursos para la educación pública, especialmente en la educación superior, se enfrentaron con la Policía, que debió utilizar gases lacrimógenos y carros lanzagua.
En Santiago, unos 20 mil estudiantes marcharon desde Plaza Italia, tradicional punto de encuentro para los santiaguinos, hasta el Parque Almagro, y aunque en los primeros tramos la protesta transcurrió de forma pacífica, la acción de muchachos encapuchados generó un enfrentamiento generalizado entre estudiantes y la policía uniformada.

La protesta, que fue convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), tanto universitarios como secundarios, contó también con la participación de profesores, rectores, trabajadores y algunos parlamentarios.
El ministro de Educación, Joaquín Lavín, rechazó los incidentes entre estudiantes y la Policía y aseguró “que las puertas del ministerio están abiertas para todos los estudiantes”.
El titular de educación aseguró que agradece a los estudiantes por poner a la educación superior en el centro del debate, al indicar que están “en la misma vereda”; aunque rechazó los hechos de violencia y aseguró que en la región metropolitana de Santiago hubo al menos un 82% de asistencia a clases, al igual que en regiones.
La manifestación estudiantil se inició cerca de las 11:00 hora local, pero dos horas después, cientos de jóvenes se separaron del trazado aprobado por la Intendencia (Gobernación), y tomaron rumbo hacia el Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo, reacción que generó la actuación de Carabineros junto a toda su fuerza disuasiva.
Decenas de encapuchados destrozaron banquetas públicas, paletas publicitarias, luminarias y lanzaron tarros de pinturas en contra de los carros policiales, muchos de los cuales terminaron pintarrajeados de rosado y de otros colores.