Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) dieron ayer un paso adelante en su lucha contra la llegada de ilegales a territorio europeo en la cumbre de Sevilla (sur de España), mientras en otras tres localidades la organización independentista vasca ETA hizo estallar tres coches-bomba que causaron siete heridos en total.
Horas antes del comienzo de la cumbre, una explosión se produjo en la localidad andaluza de Fuengirola (sur), en el aparcamiento de un hotel, y la segunda explosión, seis horas más tarde, se registró en Marbella, la ciudad de veraneo más lujosa de la Costa del Sol. Mientras, que la tercera se dio anoche en Zaragoza, al norte del país.
Dos llamadas telefónicas en nombre de ETA advirtieron de las explosiones a la Asociación de Ayuda en Carretera DYA en el País Vasco (norte).
Se trata de los primeros atentados de ETA perpetrados durante una reunión europea en España, mientras los jefes de Estado y de gobierno de la UE se reunían a las afueras de Sevilla rodeados de un dispositivo de seguridad de 9,300 policías y vigilancia aérea.
Los Quince acordaron ayer negociar cláusulas de readmisión de ciudadanos que entran ilegalmente en la UE con países terceros de origen o tránsito de los "sin papeles", ofreciendo ayuda a estos países para combatir la inmigración ilegal.
Pero si no cooperan, la UE podría "proceder a una evaluación sistemática de las relaciones en todos los ámbitos pertinentes".
"Una cooperación insuficiente por parte de un país podría hacer más difícil la profundización de las relaciones entre los países y la Unión", añade el proyecto de conclusiones.
La presidencia, que ejerce España, suavizó el tono de la política que quiere poner en marcha para hacer frente al fenómeno, debido a las presiones de Francia y Suecia -opuestos a sancionar a los países terceros cortando la ayuda al desarrollo-, aunque la UE deja la puerta abierta a otro tipo de medidas.
Mientras, danzantes desnudos, policías y desempleados tomaron ayer las calles de Sevilla, cada uno con un mensaje distinto para los líderes europeos reunidos en la capital andaluza.
Alrededor de una decena se desnudaron delante del edificio del Banco de España en una protesta simbólica contra lo que dicen es la explotación de los países en desarrollo por parte de los países ricos.