Las fuerzas estadounidenses e iraquíes controlaban prácticamente la situación en Mosul (norte) ayer mientras en Baaquba se recrudecía la violencia y la batalla de Faluya parecía tocar a su fin pese a que subsisten algunos focos de resistencia.
En Mosul, la gran ciudad del norte iraquí, las fuerzas de seguridad recuperaron la mayoría de las comisarías de policía que habían caído en manos de los insurgentes el jueves, declaró el ministro del Interior Falah al Nakib.
"Hemos tomado la mayoría de las comisarías, quedan tres o cuatro, y más del 50% de los policías han regresado a sus puestos", afirmó.
En Baaquba, intensos combates entre rebeldes y el ejército estadounidense, que bombardeó objetivos en los alrededores de la ciudad, causaron 20 muertos entre los insurgentes y cuatro heridos en el bando norteamericano.
En Bagdad, seis iraquíes, cuatro de ellos niños, murieron al caer cuatro obuses de mortero en el sur de la ciudad.
El jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Richard Myers, llegó ayer a Irak para reunirse con responsables de la Fuerza Multinacional (FMN), miembros del gobierno iraquí y soldados.
Por su parte, el presunto terrorista jordano Abu Musab al-Zarqawi advirtió, en una grabación de audio hallada en un sitio de internet islámico, que los soldados estadounidenses atacarán otros puntos de Irak después de la ofensiva en Faluya, y que los insurgentes deberían agredirles primero.
En tanto, el primer ministro Ayad Alaui informó el lunes que un importante grupo insurgente había sido capturado. El grupo llamado Jaish Mohamed (Ejército de Mahoma) ha sido arrestado, indicó.