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EU, India e Israel lloran por sus héroes


Las autoridades estadounidenses utilizaron ayer caballos y equipo de posicionamiento vía satélite para buscar más restos calcinados del transbordador Columbia en la campiña de Texas y Luisiana, mientras la NASA proseguía con la investigación y en todo el país se realizaban ceremonias religiosas en recuerdo de los siete astronautas que fallecieron.
El transbordador se despedazó el sábado a 62 kilómetros sobre Texas, en los últimos 16 minutos de una misión de 16 días, cuando reingresaba en la atmósfera de la Tierra. Hace casi exactamente 17 años, estalló el transbordador Challenger.
El jefe de la NASA, Sean O´Keefe, anunció que Harold W. Gehman Jr., el almirante retirado de la Armada estadounidense que ayudó a El Pentágono en la investigación sobre el ataque dinamitero al buque Cole en Yemen, presidirá la comisión especial gubernamental encargada de investigar el desastre del Columbia.
Los restos de la nave, que son recolectados en una enorme área que incluye Texas y Luisiana, son trasladados en camiones bajo fuertes medidas de seguridad a la Base de la Fuerza Aérea Barksdale, en Luisiana, para ser analizados.
Setenta personas fueron hospitalizadas en el condado Nacogdoches porque habían tocado escombros y estaban preocupadas por las sustancias químicas tóxicas del transbordador, dijo Sue Kennedy, coordinadora de manejo de emergencias del condado.
Las autoridades informaron que podrían enviarse buzos a la presa Toledo Bend, a lo largo de la frontera entre Texas y Luisiana, en donde se vio caer al agua un trozo de escombros del tamaño de un automóvil compacto.
En una escuela secundaria que tenía un experimento científico a bordo del transbordador condenado, estudiantes llorosos decoraron sus pupitres con flores y velas.
En una reunión de gabinete, el primer ministro Ariel Sharon declaró al asotronauta Ilan Ramon héroe nacional. En todo el país, las banderas flameaban a media asta.
El vuelo de Ramon, hijo de un sobreviviente del Holocausto, había sido presentado como un símbolo del renacer del pueblo judío, tema que él mismo habían enfatizado reiteradamente, como cuando oró en hebreo al sobrevolar Jerusalén.
"Sueños hechos trizas"", dice la primera plana del diario Maariv, sobre una foto que presenta la explosión en toda la página, con una imagen pequeña de Ramon en su traje espacial naranja. "Llorando por Ilan", dijo por su parte el diario Yediot Ahronot sobre una portada similar.
Entre tanto, la esposa del astronauta israelí afirmó ayer, en sus primeras declaraciones a la prensa israelí, que su marido "murió en el lugar que más amaba".
"Encontramos cierta consolación en el hecho que IIlan murió en el lugar que más amaba con la gente que él amaba", dijo Rona Ramón al Canal 2 de la televisión israelí.
La catástrofe del Columbia pone en duda el futuro de los transbordadores espaciales, y aunque ya se elevan voces para pedir la detención de un programa juzgado costoso y peligroso, Estados Unidos podría no tener otra opción por ahora que seguir con los mismos.
La conquista del espacio "continuará", aseguró el presidente estadounidense George W. Bush. Pero, con dos transbordadores y 14 vidas perdidas en 17 años, los responsables estadounidenses se interrogan ayer sobre el futuro de los vuelos espaciales habitados: ¿Los riesgos valen la pena?
Tras la tragedia del transbordador Challenger en enero de 1986, los vuelos espaciales fueron suspendidos durante 32 meses, el tiempo para aclarar las causas del accidente y remediarlas.
Unas horas después de la desintegración del Columbia, la NASA suspendió todas las misiones de transbordadores hasta nuevo aviso. Y las voces comenzaron a elevarse para demandar la detención del programa de vuelos espaciales.
El programa de "transbordadores espaciales debe ser detenido", indica la revista Time en su edición que saldrá a la venta hoy lunes. ¿Pero Estados Unidos verdaderamente tiene una opción? No, respondieron varios responsables y expertos porque, sin naves espaciales, no se podría, por ejemplo, terminar el ensamblaje de la Estación Espacial Internacional (ISS) y asegurar su explotación.
Así lo dejó entrever ayer el director de la NASA, Sean O"Keefe, quien no descartó la reanudación de las misiones espaciales. Además de la del Columbia, cinco misiones estaban incialmente previstas para este año. En marzo, el transbordador Atlantis debía relevar a la tripulación residente de la ISS.
Consultado sobre el posible lanzamiento de un transbordador de aquí a junio para poder relevar a los astronautas en misión en la ISS, O"Keefe dijo: "no podemos descartar ninguna posibilidad".
"Nos preparamos con el fin de estar listos para el lanzamiento cuando sea necesario", declaró a la cadena de televisión Fox News. "Los transbordadores espaciales volarán de nuevo" porque no hay otra opción, aseguró Nick Fuhrman, especialista de política espacial.


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101 años de Panamá América

 
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