El presidente de Bolivia, Evo Morales, inició una huelga de hambre junto a los movimientos sociales que lo apoyan para exigir la aprobación en el Congreso de una nueva ley electoral, obligada para celebrar los comicios generales del 6 de diciembre.
La nueva Constitución de Bolivia, aprobada en referéndum el 25 de enero y promulgada el 7 de febrero, insta al Congreso Nacional a aprobar un nuevo régimen electoral transitorio en un plazo que venció en la medianoche del 8 de abril.
La ley electoral ha abierto una nueva confrontación entre oficialistas y opositores, en la que las principales discrepancias se centran en el padrón electoral, la reserva de un cupo de escaños para sectores indígenas y el sistema del voto de los bolivianos en el exterior.
“Frente a la negligencia de un grupo de parlamentarios, (nos vemos) obligados a asumir esta medida para defender el voto del pueblo”, dijo el mandatario y aclaró que durante el ayuno mascará coca para aliviar la sensación de hambre.