El flamante embajador del Japón en Lima, Yubun Narita, afirmó que el ex presidente peruano Alberto Fujimori es también ciudadano japonés y no puede ser extraditado porque está protegido por las leyes de su país, en declaraciones divulgadas ayer por la prensa.
El diplomático indicó también que Tokio no ha recibido pedido alguno de extradición por parte del gobierno peruano, a pesar de que han pasado casi dos años desde que Fujimori abandonó el poder en medio de un escándalo de corrupción.
Las declaraciones de Narita, hechas a su salida del Congreso el martes, adonde acudió a saludar al presidente del legislativo, provocaron la reacción del canciller peruano Allan Wagner, quien sostuvo que el representante del gobierno japonés no debía adelantar posición sobre el caso.
Narita precisó que la legislación japonesa impide entregar a otros países a los ciudadanos japoneses que son perseguidos. No obstante, no descartó que el pedido sea analizado una vez que la justicia peruana lo presente.
Fujimori, que adoptó la nacionalidad japonesa gracias a que sus padres son de origen nipón, se refugió en Japón en noviembre del 2000 y fue destituido luego por el Congreso.